domingo, 30 de marzo de 2008

La muerte de Jesus - Fisiológicamente

Después de sufrir la flagelación, el largo vía crucis y la dolorosa crucifixión, Jesucristo murió de asfixia, insuficiencia cardiaca aguda y finalmente un infarto al miocardio, pero si hubiera necesidad de realizar una ficha o informe final de las causas clínicas de su fallecimiento, serían al menos 10 los diferentes aspectos médicos que le causaron la muerte.

Así lo expuso el doctor Jorge Fuentes Aguirre, ante más de 150 personas reunidas la noche del pasado lunes en el salón anexo a la parroquia del Perpetuo Socorro, a quienes impartió la conferencia “Las Causas Clínicas de la Pasión y Muerte de Jesuscristo”, a invitación del párroco José Luis Ortiz Leal.

Los 10 puntos que contemplaría la ficha completa serían, dijo Fuentes Aguirre: síndrome de estrés agudo, hipertensión arterial de origen sicosomático, anemia aguda por pérdida sanguínea, insuficiencia cardiaca congestiva, insuficiencia respiratoria aguda, síndrome pleural con derrame, shock por hipotensión, infarto al miocardio, ruptura de ventrilocuo y muerte súbita.

Después de iniciar con una serie de argumentos y explicaciones sobre las incongruencias jurídicas de la crucifixión y de diferentes aspectos que vivió Jesús en sus últimas horas, el conferenciante expuso que clínicamente sí tiene explicación para el hecho de que a Cristo le haya brotado agua de su costado, al momento de recibir la lanzada por parte del gladiador.

Expuso que los gladiadores estaban entrenados para dar la lanzada por el lado derecho y atravesar así el corazón, porque dijo que con la mano izquierda sostenían un escudo que los protegía y tenían tanta práctica por las guerras como por los torneos, que eran muy certeros en sus lanzamientos, y así lo fueron con Jesucristo, porque la herida fue sumamente profunda, ya que “atravesó piel, tejido subcutáneo, músculos, pleura, pulmón, pericardio y finalmente el corazón, y ahí empieza la explicación del porqué le salió sangre y luego agua”.

“Le salió sangre porque al romperse el corazón derrama sangre en el pericardio, se acumula ahí y le brota, y agua porque Jesús estaba sufriendo insuficiencia cardiaca congestiva, desde el momento del vía crucis, y ello provoca un edema en el pulmón que produce agua dentro de la pleura, y por eso salió agua”, dijo el ponente al describir el hecho clínicamente.

“Podemos llegar a tres conclusiones sobre las causas clínicas por las que murió Jesucristo: por asfixia, insuficiencia cardiaca e infarto al miocardio, pero si hiciéramos una ficha completa serían 10 esos causales que finalmente lo llevaron a la muerte”, expresó.

“Esto puede resultar muy ilustrativo —añadió el conferencista— y puede aumentar nuestra cultura general, pero lo esencial no es saber cómo murió. Es interesante, pero es periférico y superficial”, consideró Fuentes Aguirre, quien agregó: “Lo verdaderamente importante, lo esencial, es saber para qué murió Nuestro Señor, y aquí tenemos que llevar esa pregunta a nuestra conciencia, y aceptar y valorar que murió por mí, nominalmente por todos y cada uno de nosotros.

“Lo verdaderamente importante es que no lo debemos dejar en el término abstracto y hagámoslo de manera concreta, murió por mí y por cada uno de nosotros, por lo que debemos la vida a un ‘donador de sangre’ que fue Jesucristo, y ahí cobra mucha mayor importancia lo que asentó el padre José Luis en su homilía, no nos quedemos en el Viernes Santo, porque después viene el glorioso Domingo de Resurrección, y con él, la alegría de saber a Cristo resucitado”.

Finalmente, Fuentes Aguirre término su amena charla con unos versos del dominio general, pero que van muy acordes a la época, y que terminan así:

“Aunque no hubiera cielo yo te amara,
y aunque no hubiera infierno te quisiera,
no me tienes que dar porque te quiera,
y aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero, te quisiera”.

El doctor Jorge Fuentes Aguirre concluye que lo importante no es de qué murió Jesús, sino por qué padeció y dio su vida.


Las 10 causas

  • Síndrome de estrés agudo.
  • Hipertensión arterial de origen sicosomático.
  • Anemia aguda por pérdida sanguínea.
  • Insuficiencia cardiaca congestiva.
  • Insuficiencia respiratoria aguda.
  • Síndrome pleural con derrame.
  • Shock por hipotensión.
  • Infarto al miocardio.
  • Ruptura de ventrilocuo.
  • Muerte súbita.

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