jueves, 9 de octubre de 2008

Premios Nobel 2008

Makoto Kobayashi, izquierda, y Toshihide Maskawa, ambos de Japón, y Yoichiro Nambu, Estadounidense.
Premio Nobel de Física
La Real Academia Sueca de las Ciencias ha concedido este año el Premio Nobel de Física al estadounidense (de origen japonés) Yoichiro Nambu, y a los japoneses Makoto Kobayashi y Toshihide Maskawa.

Yoichiro ha sido el primer científico en descubrir "el mecanismo de ruptura espontánea de simetría en la física de partículas", mientras que el trabajo de Makoto y Toshihide fue el que descubrió "el origen de la ruptura de simetría que predice la existencia de al menos tres familias de quarks en la naturaleza". Pero ¿qué significa todo esto? Los científicos dicen que este trabajo brinda una explicación fundamental sobre la existencia de la humanidad. De hecho, si las leyes de la naturaleza fueran simétricas el universo carecería de materia y no habría seres humanos, ni Tierra, ni estrellas.

Es que después del Big Bang, hace unos 14.000 millones de años, se formaron cantidades prácticamente iguales de materia y antimateria. Pero, por alguna razón, esas partículas con características exactamente opuestas no se aniquilaron entre sí. Con su trabajo, los tres premiados describieron las partículas más pequeñas que conforman la naturaleza y el orden natural, con lo que contribuyeron decididamente al "modelo estándar" que los físicos modernos utilizan para explicar el cosmos. Así como el descubrimiento del electrón dio origen a toda la electrónica que utilizamos a diario, la comprensión de la forma en que se relacionan entre sí estas subparticulas podrían originar las tecnologías que hagan funcionar el mundo dentro de 20 o 30 años.

Como detalle curioso, se sabe que Toshihide Maskawa, a pesar de conocer al dedillo los mecanismos fundacionales de nuestro universo, no tiene pasaporte para viajar a Estocolmo a recibir el galardón.

Dr. Harald zur Hausen, Alemán; la Dr. Françoise Barré-Sinoussi, y Dr. Luc Montagnier, Franceses.

Premio Nobel de Medicina
El Premio Nobel de Medicina fue otorgado al alemán Harald zur Hausen y a los franceses Françoise Barré-Sinoussi y Luc Montagnier, por sus descubrimientos sobre los virus del sida y del cáncer cervical.

De los tres, quizás el más conocido para los profanos sea Luc Montagnier, ya que su desempeño siempre ha sido más “mediático” que el de sus colegas. Pero el trabajo de los tres ha sido el pilar sobre el que se han basado años de investigaciones en todo el mundo, que han dado como fruto varias terapias contra el SIDA y tratamientos para el cáncer. De hecho, en sus orígenes el HIV mataba a los infectados casi siempre en los 4 o 5 años posteriores a la infección, mientras que en la actualidad esta esperanza de sobrevida se ha extendido tanto que algunos especialistas ya la consideran una “enfermedad crónica” en lugar de una sentencia de muerte.

Por su parte, Zur Hausen, que recibió la distinción por su descubrimiento de que los virus del papiloma humano (HPV causan cáncer cervical), fue felicitado por el presidente de Alemania, Horst Köhler, quien destacó en su carta de felicitación la "excelencia científica" del científico. "No es demasiado decir que este logro puede ser calificado como un mérito por la humanidad", dice el escrito. Es que sus estudios permitieron, nada más ni nada menos, el desarrollo de una vacuna contra esta enfermedad.

Osamu Shimomura, Japones, Roger Tsien y Martin Chalfie, ambos Americanos

Premio Nobel de Química
También son tres los investigadores galardonados con el Nobel de Química. En este caso, el jurado ha seleccionado al neurobiólogo japonés Osamu Shimomura, de 80 años, y los estadounidenses Martin Chalfie, (un neurobiólogo de la Universidad de Columbia), de 61 años, y al biólogo Roger Tsien, de 56 años. El trabajo de estos científicos se relaciona con las proteínas que proporcionan a algunas medusas su particular todo verdoso fluorescente cuando son iluminadas con rayos ultravioletas.

Esta proteína verde fluorescente observada por primera vez en las medusas, lejos de ser solo una curiosidad para los biólogos, se ha convertido en un a herramienta clave en la medicina contemporáneas. La Proteína Fluorescente Verde (GFP, por sus siglas en inglés) permite a los investigadores hacer visibles una serie de procesos que antes eran completamente inobservables, como el desarrollo de células nerviosas en el cerebro o la propagación de las células cancerígenas en diferentes tejidos. Esto ha permitido una serie de desarrollos importantes, como la observación del deterioro de las células en los pacientes de Alzheimer. Este hallazgo le insumió a Shimomura 20 años de su vida. 30 años más tarde, Roger y Martin comenzaron a aplicar la GFP para hacer visibles partes y procesos dentro de los organismos vivos.

En cuanto a Tsien, se sabe que recientemente ha comenzado a desarrollar un nuevo mecanismo que permite “guiar” determinadas moléculas hacia las células cancerosas.

Los demás premios no vienen al caso, aunque no por eso menosprecio la Literatura.

Fuente: Revista digital Neoteo

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